Nuestra identidad profesional. Un futuro incierto.

De dónde venimos está meridianamente claro, sin embargo hacia dónde vamos es la pregunta que cada día miles de Aparejadores, Arquitectos Técnicos, Ingenieros de edificación, Grados en Edificación, Grados en Arquitectura Técnica, etc. nos planteamos. Cada año el número de matriculados en la universidad decae a pasos agigantados, es normal, la crisis del sector y la incertidumbre de la profesión se hace patente conforme avanza el tiempo e imagino que así como ningunos padres están por labor de aconsejar a sus hijos que se formen en una profesión con un futuro tan incierto, ningun joven quiere cursar unos estudios cuyo titulación no se corresponde con el cursado en la universidad mas cercana.

La identidad profesional sigue generando controversia entre nosotros mismos. Algunos prefieren que nos llamen Aparejadores, otros Arquitectos Técnicos y otros Ingenieros de Edificación. No ayuda a esta falta de identidad el propio desacuerdo de las titulaciones impartidas en las distintas escuelas españolas las cuales, por no perder el tren tras la perdida de la batalla legal, se montaron en aquel que primero pasó, otorgándole el nombre que menos problemas pudiera darle a su Grado, y esto, por supuesto va en detrimento de la profesión. Se perdieron las batallas legales y son cinco las titulaciones en vigor que otorgan las atribuciones de arquitecto técnico, y desde luego eso para la profesión es el principio del fin.

Por otra parte el propio Consejo General de la Arquitectura Técnica continua con el mismo nombre desde tiempo inmemorial, no recogiendo la palabra Ingeniería ni Edificación en él, un signo mas de su escasa apuesta por la titulación de Ingeniería cuyo libro blanco recogía el porqué de esta titulación y su nombre, el cual cabe recordar que siempre fue adaptar y equiparar la profesión a las existentes en Europa, de ahí su denominación: Ingeniero de Edificación.

Hace unos días el Colegio de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Murcia, con motivo del próximo congreso Contart 2016, tuvo a bien convocar una conferencia con la finalidad de tratar el tema de la identidad profesional. A tan importante cita tan solo acudieron 20 compañeros de los 3.000 colegiados que hay en la Región de Murcia, lo que vuelve a denotar la falta de cohesión que acompaña a este colectivo y que percibo desde hace casi dos décadas que me colegié.

Una gran parte de los escasos asistentes a esta conferencia eran docentes de las dos escuelas universitarias de Ingeniería de Edificación de Murcia, la Universidad Politécnica de Cartagena y la Universidad Católica de San Antonio, las cuales por cierto siguen egresando titulados como Ingenieros de Edificación lo que denota el buen trabajo de ambas, y que al menos en la Comunidad Autónoma de Murcia, todos los titulados sean Ingenieros de Edificación. Aprovechado la presencia de estos docentes les plantee la siguiente cuestión: ¿Qué porcentaje de plan de estudios o asignaturas nos convalidad para poder cursar Ingeniería Civil una vez que somos Ingenieros de Edificación?. En ambos casos la respuesta fue que por encima del 75% de créditos son convalidados. Mi conclusión fue evidente. Si un plan de estudios de ingeniería es convalidable en sus 3/4 partes es evidente que somos Ingenieros, si bien nuestra profesión es la Edificación y no la obra civil, tan sencillo como ésto, ya que es evidente que del Grado de Medicina, Derecho, etc. no existen convalidaciones posibles que puedan determinar que nuestra profesión tiene algo de ellas.

Otra de mis reflexiones, si bien esta ya es desde hace tiempo y por la que yo apostaba, es si no debimos en su día iniciar nuestra propia lucha contra nuestros mal llamados “superiores”, partiendo de un Grado de Arquitectura en Edificación que finalmente mediante un master otorgara las requeridas atribuciones, bien de Arquitecto Proyectista, bien de Arquitecto en Ejecución, al igual que los Ingenieros en obras Publicas y los Ingenieros de Caminos, se unieron para formar la Ingeniería Civil y tras un master habilitante llegar a ser Ingenieros de Caminos. Cosas bien hechas, pero en fin, agua pasada no mueve molinos.

Llegado a este punto empiezo a pensar que el único punto de partida parece ser la Ley de Servicios Profesionales y con ella la eliminación de la reserva de actividad y la desaparición de las atribuciones, encauzándonos a un nuevo término, la certificación profesional. Los colegios de Madrid y Barcelona parecen tenerlo claro, de ahí la agencia certificadora que han creado. Y es que el fin de nuestros días cada vez está mas cerca. Seremos europeos pero sin titulo universitario identificativo y deberemos ser evaluados por entidades de acreditación profesional. Pero no por ello debemos dejar de seguir luchando contra viento y marea por volver a tener una identidad profesional, la de Ingeniero de Edificación, que nos guste mas o menos la que en su día adoptaron por consenso las universidades que nos forman, la que se aprobó en la ANECA y la que más se asemeja a las titulaciones europeas, todo ello si realmente no queremos volver a ser euro-peos.

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